Gerenta Comercial de SJM Autos
“Durante mucho tiempo pensé que crecer significaba avanzar. Llegar más lejos, asumir nuevos desafíos, aprender más y demostrarme a mí misma que era capaz de enfrentar cada etapa que aparecía en el camino».
“Con los años entendí que crecer no se trata solamente de cuánto avanzamos, sino también de aquello que somos capaces de conservar mientras lo hacemos”.
Así lo plantea Kassandra Cornejo, la Gerenta Comercial de SJM Autos, al repasar junto a FEM Patagonia los principales hitos de su vida y los desafíos que hoy enfrenta en Magallanes en una industria que está en constante cambio, pero que aún está muy masculinizada.
Kassandra comenta que ha entendido que en el camino profesional uno puede cambiar de cargo, asumir nuevas responsabilidades, conocer nuevos lugares y enfrentar distintos desafíos, pero hay algo que nunca debería cambiar: nuestra esencia. “La forma en que miramos el mundo, los valores que nos acompañan y las personas que nos recuerdan quiénes somos”, apunta.

Hoy, a sus 33 años, mira su historia con gratitud. “Cada experiencia, cada persona que ha aparecido en mi camino y cada decisión que he tomado han construido no solo la profesional que soy hoy, sino también la mujer en la que me he convertido”, afirma.
Los valores que me acompañan desde siempre
Nació el 18 de febrero de 1993 en Peñaflor, un lugar donde creció rodeada de su familia y de aprendizajes que, aunque en ese momento parecían cotidianos, con los años entendió que serían la base de su vida.
Junto a sus dos hermanos, Jorge y Javiera, a quienes ama profundamente, creció en un hogar donde el esfuerzo, la humildad y la resiliencia fueron siempre protagonistas. “Mis padres fueron quienes primero me enseñaron que los sueños se construyen con trabajo, perseverancia y dedicación”, indica.
“De mi mamá heredé la fuerza, esa capacidad de seguir adelante incluso cuando las circunstancias cambian. Ella me enseñó que siempre existe una manera de buscar soluciones, que la fe y la constancia pueden marcar la diferencia entre quedarse frente a un desafío o atreverse a avanzar.
“De mi papá, aprendí el valor del esfuerzo, la sencillez y la importancia de disfrutar el camino. Me enseñó que trabajar por nuestros sueños tiene sentido cuando somos capaces de compartir esos logros con quienes amamos”, plantea Kassandra.
Cree que muchas de las decisiones que ha tomado profesionalmente nacen de esos aprendizajes, porque, antes de convertirse en una forma de liderar, fueron una forma de vivir.
Una carrera construida desde la curiosidad
Comparte que su camino profesional comenzó en la industria automotriz, un mundo que históricamente ha estado liderado principalmente por hombres.
“Recuerdo especialmente mi primera entrevista laboral. Llegamos a la etapa final de selección un compañero de universidad y yo. Aunque ambos contábamos con las capacidades para asumir ese desafío, en ese momento sentí que quizás tendría menos posibilidades por el solo hecho de ser mujer”, rememora y agrega: “Fue ahí cuando entendí que la mayor barrera no estaba afuera, sino dentro de mí. Esa experiencia me dejó una de las primeras grandes lecciones de mi carrera: muchas veces somos nosotras mismas quienes dudamos antes de darnos una oportunidad”.

Recordando esos tiempos, apunta: “Pero donde yo tenía dudas, apareció alguien que creyó en mí antes de que yo misma lo hiciera. Ese primer jefe no solo me entregó una oportunidad profesional, sino también la confianza necesaria para dar el primer paso. Gran parte de lo que soy hoy como líder nació de esas primeras enseñanzas y del ejemplo que recibí de él”.
Así inició su carrera como Analista de Control de Gestión en el área de Postventa de Maquinaria y Camiones. Esa primera etapa fue una escuela donde pudo conocer distintas áreas del negocio, comprender cómo funcionan las organizaciones y descubrir la importancia de conectar personas, procesos y objetivos.
Con el tiempo, su curiosidad la llevó a involucrarse en nuevos desafíos, entre ellos la implementación del CRM corporativo como Product Owner. Esa experiencia amplió su mirada del negocio, pero también le permitió descubrir algo que marcaría su trayectoria: “Mi verdadera motivación estaba en las personas, en acompañar equipos, generar confianza y construir espacios donde otros también pudieran crecer y sentirse escuchados”.
La construcción del liderazgo
Más adelante tuvo la oportunidad de continuar su desarrollo en el retail automotriz, iniciando nuevamente desde el área de Control de Gestión, esta vez en vehículos livianos, hasta asumir la Subgerencia de Postventa.
En esa etapa tuvo el desafío de liderar equipos de más de 250 personas distribuidas en distintas sucursales y ser parte de un importante proceso de transformación: la integración de una empresa familiar a una multinacional.
Fue una etapa llena de aprendizajes que le permitió crecer profesionalmente, pero sobre todo reafirmar su manera de entender el liderazgo: “Siempre he creído que los resultados sostenibles nacen cuando las personas se sienten valoradas, escuchadas y parte de un propósito. Y especialmente como mujer, he aprendido que la cercanía, la empatía y la capacidad de escuchar no son debilidades; son herramientas que permiten construir equipos más fuertes y humanos.
“Para mí -prosigue-, liderar es acompañar, confiar en los equipos, potenciar talentos y entender que nadie construye grandes proyectos solo. Los cargos pueden cambiar y las responsabilidades pueden crecer, pero esa forma de trabajar con las personas es algo que quiero conservar siempre”.
El desafío de comenzar una nueva historia
En febrero de 2026 llegó una nueva etapa a su vida: asumir la Gerencia Comercial de SJM Autos en Punta Arenas.
Era un desafío distinto a todo lo que había vivido anteriormente. No solo significaba asumir una nueva responsabilidad profesional, sino también abrirse a una nueva forma de vida.
«Cuando asumí la Gerencia Comercial de SJM Autos, llegué a una empresa familiar con una identidad muy fuerte y con grandes oportunidades de crecimiento. Implementar estrategias comerciales ya es un desafío pero uno más grande es construir una cultura basada en datos, planificación y trabajo colaborativo, respetando al mismo tiempo la esencia de la organización. Me apasiona demostrar que la gestión y el liderazgo pueden convivir con la cercanía y las relaciones humanas», explica.
Lo que hizo especial esta oportunidad fue la posibilidad de construir. “SJM Autos está iniciando una etapa de crecimiento, con nuevos proyectos, nuevas marcas de vehículos y la oportunidad de formar parte del desarrollo de un equipo junto a las personas pioneras que sentaron las bases de esta gran historia. Era una oportunidad que no quería dejar pasar, porque pocas veces en la vida profesional aparece la posibilidad de construir desde el comienzo”, explica.
Kassandra llegó a aportar sus conocimientos de la industria y a innovar, incorporando nuevas marcas a SJM Autos, de la mano del Grupo Stellantis. Así, a las tradicionales representaciones de Kia, Volkswagen y JAC Comercial, se sumarán Jeep, RAM, Opel, Citröen, Fiat y Peugeot.
“Esto conlleva la apertura de un nuevo local en Zona Franca”, adelanta. Se proyecta que las nuevas instalaciones podrían abrir en unos dos meses más. “Queremos potenciar estas marcas en este nuevo recinto y llegar a todo el parque automotriz”, explica.
“Para mí, este desafío representa la oportunidad de acompañar a las personas, potenciar sus talentos y construir juntos la próxima etapa de SJM Autos”, remarca.
Sobre el paso dado de dejar la capital y trasladarse a Punta Arenas para asumir estos desafíos es clara: “Hoy, después de seis meses, puedo mirar esta decisión con mucha gratitud y confirmar que fue el camino correcto. He tenido la oportunidad de conocer personas extraordinarias en este rincón de Chile, aprender de sus historias y descubrir que los grandes proyectos no solo se construyen con estrategias y objetivos, sino también con las personas que les dan vida”.
El éxito también está en lo que no aparece en un currículum
Para ella, esta nueva etapa le ha entregado aprendizajes profesionales, pero también personales.
“Llegar a Punta Arenas significó un cambio de vida que esperaba y anhelaba profundamente. Fue una decisión que me permitió priorizar aquello que muchas veces dejamos en segundo plano: estar más presente con las personas que amo.
“Me dio la oportunidad -añade- de compartir más tiempo con mi esposo, mi papá y mi compañero de cuatro patas, Blacky, a quienes agradezco profundamente haber decidido acompañarme en esta aventura. Especialmente a mi esposo, quien ha sido mi compañero incondicional en cada etapa de este camino, celebrando mis logros, acompañándome en los momentos difíciles y recordándome siempre que los grandes sueños se construyen mejor cuando son compartidos”.
También resalta que disfruta junto a ellos momentos simples que hoy tienen un valor enorme: un almuerzo, una conversación, una tarde tranquila. En definitiva, la posibilidad de estar presente.
“Con los años y vivencias he aprendido que muchas veces los momentos que parecen más pequeños son los que terminan teniendo el significado más grande”, sentencia.

Seguir creciendo, sin dejar de ser una misma
“Estoy convencida de que una de las mayores responsabilidades que tenemos como líderes y mujeres es no olvidar quiénes somos mientras avanzamos”, sostiene.
Durante mucho tiempo pensó que para crecer profesionalmente tenía que demostrar que era capaz de adaptarse a cada desafío, que debía estar siempre preparada y tener todas las respuestas antes de dar un nuevo paso.
“Hoy entiendo que el verdadero crecimiento no está en convertirnos en alguien diferente para alcanzar nuestros sueños, sino en atrevernos a descubrir todo lo que somos capaces de lograr sin perder aquello que nos define”, plantea.
Por ello, quiere entregar a las lectoras de FEM Patagonia un mensaje: “A ti que estás leyendo mi historia y construyendo tu propio camino, quisiera compartirte algo que yo también he tenido que aprender: no esperes sentirte completamente lista para aceptar una oportunidad. Muchas veces la confianza no llega antes del desafío; llega después, cuando somos capaces de mirar hacia atrás y reconocer todo lo que hemos construido».



“No tengas miedo -prosigue- de ocupar los espacios que también están destinados para ti. No necesitas convertirte en alguien diferente para merecerlos”.
Para Kassandra, las mujeres no debemos elegir entre una carrera exitosa y una vida con sentido.
“No tenemos que dejar de sentir para ser líderes, ni alejarnos de nuestros valores para alcanzar grandes metas. Podemos dirigir equipos, tomar decisiones importantes y construir grandes proyectos manteniendo nuestra esencia, nuestra historia y aquello que nos hace únicas. Porque crecer no significa convertirnos en alguien más. Significa tener la valentía de evolucionar, ocupar los espacios que con esfuerzo hemos conquistado y llegar más lejos sin tener que renunciar a aquello que nos hace únicas”.
