La historia de un proyecto familiar que cumple 20 años desafiando el clima
y la distancia de Magallanes.

En el corazón del territorio austral y en un espacio en el que, permanentemente, se escuchan las risas de los niños, trabaja Karol Ulloa, dueña de la Productora “Muzaraña Eventos” y quien, hace veinte años junto a su familia, ha convertido el oficio del entretenimiento infantil en un acto de amor para que detrás de cada risa que resuena en un salón, de cada burbuja que vuela contra el viento magallánico y de cada juego, esa jornada de celebración sea un recuerdo imborrable.

FEM Patagonia conversó con Karol Ulloa y nos llevó a sumergirnos en el backstage de la alegría y descubrir cómo una emprendedora local ha convertido la fantasía en el regalo más preciado para las familias del sur del mundo.

A sus 47 años, esta profesional conocida como “Karol Muzaraña”, nació en Cerro Sombrero, en la comuna de Primavera. Lleva treinta años de matrimonio con Julio César Velásquez y es madre de Mathías y Lukas, de 29 y 19 años, respectivamente.

Egresó de la carrera técnica de Secretariado mención en Computación y, en los últimos veinte años, ha invertido su tiempo en ampliar sus conocimientos, a través de cursos y diplomados en el área de la entretención, de la gastronomía y de realización de eventos.  “Son herramientas importantes para desenvolverme en el ámbito creativo, organizacional y de atención a clientes. Hay muchas personas en el ambiente de la producción de eventos que sólo tienen las ideas y contactos, pero somos pocos los que hemos invertido, además, en capacitarnos”, afirma.

El comienzo de la fantasía

“Muzaraña Eventos” se creó en febrero de 2006, ante la falta de espacios para la celebración de cumpleaños infantiles. La incorporación en los eventos de corpóreos de personajes televisivos como Barney, Fiona, Shrek y el Gato con Botas causaron sensación en los pequeños de Punta Arenas. 

Después de la buena acogida que este emprendimiento tuvo en la comunidad, Karol comenzó a dedicarse al entretenimiento infantil y familiar, ofreciendo animación, juegos, actividades recreativas y producción de eventos.

¿Qué la llevó a emprender en el mundo del entretenimiento infantil?

-Sinceramente, buscando ideas de negocios no explotadas y como complemento a nuestros trabajos de oficina, recuerdo que, en ese entonces, había un local al que constantemente asistíamos con nuestro hijo por invitación de sus compañeros de curso y empezamos a ver cuáles eran las falencias, lo que nos permitió idear un negocio distinto a lo que ya existía y con nuevas atracciones, con servicios adicionales como pinta caritas, tatuajes, buscamos ideas de lo que, como papás que arriendan un local para la celebración de cumpleaños, necesitaríamos o cómo nos gustaría que nos atiendan.

Los primeros años debo reconocer que nos fue muy bien y cuando eso pasa, ocurre que otros, en vez de buscar nuevas ideas, lo que hacen es copiar las existentes y empezó a llenarse de salones de eventos como alternativas de celebraciones. De ahí nace la idea de empezar a aprender la producción de otros eventos y no sólo para el Día del Niño o para Navidad. 

Un equipo familiar

Como dueña de una productora, trabaja cuando los demás descansan (fines de semana, festivos). ¿Cómo logra equilibrar la intensa demanda de su negocio con su vida personal y familiar?

-No siempre es fácil. Cuando partimos, quedé embarazada de nuestro Lukas y nuestro Mathías tenía 9 años, así que los dos primeros años, mi mamá nos ayudó en la administración del salón en compañía de mi papá, quien además nos ayudaba con el tema del aseo. Mi esposo se hacía cargo, después de su trabajo, mientras mi hermana ayudaba con los tatuajes temporales y la banquetería cuando se requerían esos servicios. 

Nuestros hijos han crecido rodeados de esta dinámica, saben que cuando hay eventos no se duerme, que nos vemos poco, pero siempre he procurado estar presente en cada momento importante de sus vidas, que es, finalmente, lo que les queda en la memoria.

Magallanes tiene una identidad y un clima muy particulares. ¿Cómo influye el factor geográfico y climático a la hora de planificar y ejecutar eventos en la región?

-En Magallanes debemos considerar siempre las condiciones climáticas. El viento, el frío y los cambios repentinos del tiempo forman parte de nuestra planificación. Por eso, trabajamos con alternativas, planes de contingencia y una logística adaptada a la realidad local. Precisamente, pensando en eso hace unos años adquirimos una carpa estructural de 300 metros cuadrados que nos permite realizar eventos en otras comunas. 

A su juicio, ¿qué es lo que más valora la familia magallánica cuando contrata un evento para sus hijos?

-Las familias valoran la confianza, la seguridad y la calidad del servicio. También buscan que los niños realmente disfruten y participen, y que la experiencia sea entretenida, cercana y bien organizada. 

¿Cómo se renueva constantemente “Muzaraña Eventos” para competir con las pantallas digitales y mantener cautivados a los niños de hoy?

-Estamos constantemente actualizando nuestras actividades, incorporando nuevas dinámicas, temáticas y propuestas recreativas. Nuestro objetivo es ofrecer experiencias donde los niños puedan interactuar, moverse, crear y compartir con otros, algo que ninguna pantalla puede reemplazar completamente.

¿Hacia dónde va “Muzaraña Eventos”?

-En relación con los salones, estamos en proceso de diseño de nuevas entretenciones a mediano plazo, que quedan en reserva por la competencia. Y con los eventos siempre hay nuevos desafíos.

Ya nos hemos consolidado como un referente regional en entretenimiento infantil y familiar y esperamos lo mismo de los grandes eventos. Nuestro compromiso es mantener siempre la innovación y la calidad que nos han caracterizado desde nuestros inicios, porque sólo son nuestros primeros veinte años como “Muzaraña Eventos”.

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