Durante décadas, la industria sanitaria estuvo marcada por una presencia predominantemente masculina. Hoy, esa realidad comienza a cambiar. Son 40 las mujeres que forman parte de Aguas Magallanes en las distintas provincias donde opera la empresa, desarrollándose en ámbitos que van desde la producción y control operativo hasta la atención de clientes y la vinculación con las comunidades.

Más que una cifra, su presencia refleja una transformación cultural que reúne experiencia, liderazgo en terreno, gestión territorial y nuevas generaciones que comienzan a abrirse camino en la industria.

Liderar en terreno y desafiar el mapa operativo

El trabajo operativo en la industria sanitaria exige rigor técnico y capacidad de respuesta. En Porvenir, la gestión de la producción de agua potable tiene un rostro femenino al mando: Gabriela Andrade Andrade, ingeniera en prevención de riesgos, calidad y ambiente, quien desde junio de 2020 está a cargo de la planta local.

Liderar la operación en la Isla Tierra del Fuego implica desenvolverse en un entorno que históricamente perteneció a los hombres. Para Gabriela, sin embargo, la adaptación fue fluida gracias al trabajo en equipo.

“Desempeñarse en la operación diaria y en terreno implica desafíos importantes, pero se transforman en aprendizajes cuando se cuenta con el equipo adecuado. En mi caso, he contado con jefaturas y compañeros que me han formado en terreno y me han respaldado técnicamente en la toma de decisiones críticas. Esa colaboración genera la confianza mutua necesaria para operar la planta con seguridad y continuidad”.

Desde su experiencia al frente de procesos críticos en una localidad aislada, Gabriela incentiva a más mujeres a ingresar al rubro: “Les diría que postulen sin miedo. El rubro sanitario e industrial necesita más mujeres en terreno porque aportamos una mirada complementaria. Los equipos mixtos son más seguros, más ordenados y resuelven los problemas de manera más eficiente”, asegura.

Supervisión de obras y criterio técnico en terreno

En el Departamento de Infraestructura en Punta Arenas, Erika Oviedo Sosa, ingeniera constructora civil, se desempeña desde noviembre de 2024 como Inspectora Técnica de Obras (ITO) de la compañía, uno de los roles que exige mayor presencia y capacidad de decisión en terreno.

Para Erika, la preparación y la solvencia profesional han sido fundamentales para desempeñar su labor.

“Uno de los mayores desafíos ha sido demostrar que, siendo mujer, cuento con todas las capacidades y conocimientos técnicos necesarios para supervisar proyectos de construcción. A veces existe la percepción de que las labores de terreno son más adecuadas para hombres, por lo que ha sido fundamental respaldar cada decisión con criterio y profesionalismo. Afortunadamente, tanto pares como contratistas siempre han mostrado una actitud respetuosa y colaborativa; nunca me he sentido tratada diferente por ser mujer y el respeto se gana día a día a través del trabajo bien realizado”, enfatiza la inspectora técnica.

Desde su experiencia en la supervisión de obras clave para la ciudad, Erika insta a las futuras profesionales de las áreas de la ingeniería y la construcción a derribar prejuicios sobre el trabajo de campo: “Les diría que se atrevan a salir de su zona de confort. El terreno puede parecer un desafío al comienzo, pero es la mejor escuela para crecer. La brecha de género se ha ido reduciendo y las mujeres somos tan capaces como los hombres de tomar decisiones técnicas y liderar proyectos. Lo que realmente marca la diferencia es la preparación y el compromiso, independientemente del género”.

Rossana Velásquez, Asistente Comercial Puerto Natales.
Rossana Velásquez, Asistente Comercial Puerto Natales.
Gabriela Andrade, Jefa de Planta de tratamiento Agua Potable Porvenir.
Cecilia Ortega, Asistente Comercial Puerto Natales.
Patricia Meriño, Jefa Centro Atención al Cliente.

Memoria institucional y evolución de la cultura laboral

La transformación también puede medirse mirando hacia atrás. Beatriz Velastegui Ojeda, técnica en Procesos Industriales e Informática y actual encargada de Adquisiciones en Punta Arenas, ingresó a la industria sanitaria en 1992, en tiempos de Esmag, y fue testigo de la transición hacia la actual administración en 2004.

En aquellos años, la presencia femenina era prácticamente testimonial y los cargos directivos ocupados por mujeres no superaban uno o dos puestos. Tres décadas después, Beatriz observa una realidad diferente.

“Miro atrás y veo cómo hemos evolucionado como sociedad y como empresa al dar más espacio a la mujer para liderar, llevar un equipo de trabajo o realizar tareas que antes eran impensables. Aún falta, pero se está avanzando con la fuerza y entereza que tenemos las mujeres para desarrollar cada tarea de la mejor manera”, reflexiona.

Desde su trayectoria, Beatriz transmite un mensaje tanto a las nuevas generaciones como a quienes enfrentan la maternidad en el mundo laboral: “A las nuevas generaciones les digo que siempre traten de hacer su labor de la mejor forma, entendiendo que todos los días hay algo que aprender. Y a las nuevas mamás de nuestra empresa, que no se desanimen si la carga se vuelve pesada; por naturaleza somos fuertes, aunque la conciliación entre el trabajo y la crianza es un desafío en el que la sociedad aún tiene mucho por avanzar”.

Erika Oviedo con Belén Seguel, Jefa Departamento de Ingeneria y Obras,
junto a los inspectores tecnicos de obra, Diego Rivera y Leonardo Vásquez.

Cercanía y empatía:  el rostro visible ante la comunidad

Patricia Meriño, jefa de Centro de Atención a Clientes, lidera desde julio de 2022 el equipo de atención comercial y representa una de las caras visibles de Aguas Magallanes frente a la comunidad.

Para Patricia, la gestión comercial requiere equilibrar resolución y empatía: “Estar en la primera línea de atención es un desafío permanente. Cada cliente es único, con sus propias necesidades, y nuestro servicio es básico en cada hogar. La empatía es ponerse en el lugar del otro, escuchar y explicar con claridad. En el área de clientes aportamos una atención humana que genera confianza, pero hoy el toque femenino en la empresa es total: está en laboratorios, plantas y terreno. El liderazgo no tiene género, tiene personas”.

Gestión comunitaria y entornos de trabajo inclusivos

La transformación interna también se refleja en la incorporación de nuevas disciplinas. Graciela Cardoza Maldonado, licenciada en Educación y profesora de Historia y Ciencias Sociales, asumió en marzo de 2026 como Encargada de Comunidades de la sanitaria.

Su llegada significó encontrarse con una realidad distinta a la que esperaba de una industria tradicionalmente asociada a los hombres.

“Desde el primer día me sentí muy acogida. Yo venía de un entorno donde predominaban los varones y éramos solo dos mujeres, por lo que encontrar aquí un equipo diverso, con una gran participación femenina, fue una experiencia muy positiva”, señala Graciela.

En su rol de vinculación directa con juntas de vecinos y agrupaciones locales, destaca la cohesión interna: “Me impresionó el compromiso y la amabilidad con que cada integrante realiza su trabajo. Existe un respeto y una colaboración permanente; la diversidad de conocimientos y miradas nos permite complementarnos para entregar un servicio de excelencia a la comunidad”.

Romina Asencio actual, tesista junto con su compañero Alejandro Miranda
que fue su compañero de práctica en la planta de tratamiento AMA.

De la universidad a la  planta de agua potable

El recambio generacional comienza también en las aulas. Romina Asencio Vidal, estudiante de Ingeniería Civil Química de la Universidad de Magallanes y nacida en la zona, ingresó en enero de 2026 a realizar su práctica en el área de Producción de la Planta de Tratamiento de Agua Potable de Punta Arenas. Hoy continúa allí como memorista de titulación.

“Como magallánica, tiene un significado especial formarme en una empresa tan importante para nuestra calidad de vida. Desde el comienzo, el área de Producción me acogió y me permitió aprender directamente de la operación. Mi supervisor ha sido un mentor fundamental en la forma de enfrentar desafíos técnicos, aprendizajes que me acompañarán siempre”.

Al mirar el futuro de la ingeniería y la presencia de la mujer en áreas científicas e industriales, la estudiante destaca el camino recorrido por sus pares en la empresa: “Ver a mujeres desarrollándose en la industria sanitaria de nuestra región, ocupando espacios donde antes la presencia femenina no existía, es un verdadero motor para mí. Sé que no ha sido un camino sencillo, pero debemos atrevernos a tomar estas oportunidades. La industria necesita nuevas miradas y nosotras podemos ser parte importante de ese cambio”.

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