Sus caminos se cruzaron aquí, en Punta Arenas. Y, como ellas mismas dicen, quizás no por casualidad, sino porque este sur -con sus vientos, silencios y destellos de historia- tiene la capacidad de reunir a quienes encuentran en él un lugar para mirar el mundo de otra manera.
Elia Simeone R.
Hay encuentros que parecen fruto del azar, pero que en realidad se explican mejor desde la fuerza de los territorios que convocan. En Punta Arenas, en el extremo austral del continente, la vida cruzó los caminos de Delphine Grouès y Claire Bourguignon, dos mujeres francesas que llegaron a Magallanes por razones distintas -la investigación, la literatura, el amor, la historia-, pero que hoy comparten una misma certeza: en Patagonia late un magnetismo que transforma trayectorias personales, sensibilidades y miradas del mundo.
Ambas nacieron y se formaron lejos de este confín del planeta. Sin embargo, en sus biografías se repite un mismo gesto inicial: una primera aproximación a Chile, ya sea por la música, la historia o los lazos afectivos, que poco a poco derivó en una relación más profunda con los paisajes, la cultura y la memoria de este territorio austral. En ese itinerario, Patagonia dejó de ser una imagen lejana para convertirse en una experiencia vital.
Delphine llegó primero a Chile por la vía académica. Historiadora especializada en cultura chilena, investigadora de poesía popular y montañista por vocación, comenzó a recorrer el país de norte a sur hasta que, durante la pandemia, puso por primera vez sus pies en Torres del Paine. La naturaleza, los glaciares, el viento, las huellas de los pueblos originarios y los pliegues de la historia regional abrieron un campo creativo que hoy la ha llevado a escribir novelas ambientadas en Chile, entre ellas Las brasas de Patagonia, y -ahora- a proyectar una obra inspirada en la Antártica durante una residencia artística en la Base Escudero del Instituto Antártico Chileno (Inach).
Claire, en cambio, llegó por amor. Pero también por algo que ella describe como una fuerza íntima, casi intuición. Tras reencontrarse -después de décadas- con un antiguo compañero de juventud, dejó Francia y viajó al extremo austral justo en medio de la pandemia. Desde entonces vive en Punta Arenas. Aquí descubrió no sólo un paisaje conmovedor, sino también la huella poco visible -pero profundamente arraigada- de la comunidad francesa que fue parte del proceso fundacional de la ciudad. Ese hallazgo se volvió para ella una misión cultural y afectiva: trabajar por mantener viva la memoria de esos descendientes y reactivar la presencia del idioma y la cultura francesa en la región.
Una escribe, la otra investiga y teje redes. Una viaja a la cordillera, cruza pasos con arrieros y convierte la historia en ficción literaria. La otra camina a diario por la pampa magallánica, observa la luz, conversa con familias, rescata relatos y asume -con emoción y compromiso- el desafío de reconstruir los vínculos culturales entre Francia y Punta Arenas.
Las dos coinciden en algo esencial: Patagonia no sólo se contempla; se habita, se aprende y se transmite.
Quizás por eso el encuentro entre ambas -primero, epistolar; luego, amistoso y, finalmente, colaborativo- se volvió natural. Y, así, recientemente estas dos profesionales francesas dieron vida al conversatorio «La cordillera: desde la fascinación hasta la transmisión».
Delphine quería que su presentación en el Inach no fuera una conferencia convencional, sino un diálogo; una conversación que permitiera pensar el tránsito entre el estudio académico y la creación literaria, entre la fascinación por la naturaleza y los procesos de transmisión pedagógica. Y fue Claire quien asumió ese rol, no sólo como moderadora, sino como interlocutora sensible, guiada por su propia experiencia de descubrimiento en Magallanes.
El resultado fue más que una actividad cultural: un cruce de biografías, memorias, afectos y paisajes. Dos mujeres francesas que, desde lugares distintos, comparten una misma pregunta: ¿Qué hace de Patagonia -y de este sur del mundo- un territorio capaz de encender búsquedas personales y creativas?
