Hay trayectorias que no comienzan en un mapa, sino en una canción. En el caso de la escritora y académica francesa Delphine Grouès, su conexión con Chile nació cuando, siendo estudiante en Londres, descubrió la música y la historia del país a través de Violeta Parra y Víctor Jara. Desde entonces, la literatura, la memoria y la geografía chilena se volvieron un territorio a explorar, primero como investigadora y luego como narradora.

Historiadora especializada en cultura chilena, Delphine comenzó a viajar con frecuencia al país desde 2005, recorriendo campos y cordilleras, dialogando con comunidades rurales y acercándose a los oficios y relatos que conforman la historia popular. Con el tiempo, ese tránsito académico se transformó en una necesidad creativa: contar Chile desde la ficción.

Fue ese camino -y su fascinación por los espacios extremos- lo que la llevó a conocer Patagonia hace cinco años. Desde entonces retorna cada temporada. Torres del Paine, la Isla Grande de Tierra del Fuego y la provincia Antártica se convirtieron en escenarios vitales y literarios.

Hoy, su obra se consolida en dos novelas: “Cordillera” y “Las brasas de Patagonia”, esta última ambientada en Magallanes y en dos tiempos históricos -1950 y 1998- donde dialogan la memoria, los cambios culturales y el impacto ambiental sobre territorios y comunidades. Entre arrieros, médicos rurales, baqueanos, glaciares y migraciones familiares, sus personajes buscan respuestas en la geografía tanto como en su propia biografía.

En paralelo, Delphine desarrolla una labor académica ligada a la innovación pedagógica en Sciences Po (París), donde impulsa procesos creativos y de exploración del imaginario en estudiantes de ciencias sociales. Su paso por Chile -afirma- la inspiró a pensar en nuevas formas de aprendizaje vinculadas a la experiencia, la naturaleza y las artes.

Su visita a Punta Arenas se enmarca en una residencia creativa del Inach, con apoyo de la Embajada de Chile en Francia, la que considera su estancia en la Antártica para desarrollar material literario y talleres de ficción con estudiantes franceses, integrando ciencia, territorio e imaginación.

Para Delphine, este viaje no es sólo un desplazamiento físico: es el encuentro entre estudio, creación y transmisión cultural.

Patagonia ya le entregó dos novelas. La Antártica, intuye, podría convertirse en el germen de una tercera.

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